Asesoría gerontológica familiar.
Cuando pensamos en cuidar a un adulto mayor, casi siempre pensamos primero en él, en sus medicinas, sus citas médicas, su rutina diaria. Pocas veces nos detenemos a pensar en quienes lo acompaña: los hijos, los nietos, el cuidador de turno y en lo que significa sostener ese rol durante meses o incluso años. En este artículo queremos explicar por qué es importante la asesoría gerontológica familiar.
En Medellín esa realidad crece rápido. Según proyecciones del DANE, la ciudad pasó de tener 104.300 personas mayores de 60 años en 1985 a cerca de 492.000 en 2025, casi cinco veces más en cuatro décadas, y Laureles como barrio tradicional es justamente una de las comunas donde más se concentra esta población. Detrás de cada uno de esos adultos mayores casi siempre hay una familia intentando entender cómo acompañarlo bien, sin perderse a sí misma en el intento.
De eso trata la asesoría gerontológica familiar, uno de los servicios menos conocidos del Hogar Sagrada Familia. Para entender en qué consiste, conversamos con Beatriz Ávila, su Directora quien es además Gerontóloga.
Conoce todo sobre el servicio de asesoría gerontológica.
¿Qué es exactamente la asesoría gerontológica familiar?
Beatriz: “Es un espacio de orientación para la familia, no para el adulto mayor directamente. Muchas veces la familia siente que algo no está funcionando bien, hay tensión, hay culpa, hay cansanci, pero no tiene claridad sobre qué hacer con eso. Ahí entramos nosotros: los acompañamos a entender qué le está pasando a su familiar mayor a nivel físico, mental y psicosocial, y sobre todo a entender qué pueden hacer ellos, como familia, para manejarlo mejor.”

“La asosoría en gerontología no es una consulta médica, es el puente entre lo clínico y lo cotidiano: lo que pasa en la casa, en las comidas, en las discusiones sobre quién se queda el fin de semana“
Beatriz Ávila.
¿Por qué es un tema tan actual en Medellín?
Laureles es una de los barrios donde más se concentran los adultos mayores de la ciudad. Eso significa que, aunque muchas familias todavía no lo noten, la probabilidad de que en algún momento tengan que asumir este rol de cuidado es cada vez más alta.
Beatriz: “Antes esto se resolvía casi por instinto, porque las familias eran más grandes y había más manos para repartir la responsabilidad. Hoy muchas veces es un solo hijo, o una sola hija, o hijos que viven en el exterior que dependen de la ayuda de otros familiares”
¿Cómo saber si mi familia realmente necesita este acompañamiento?
No hay una única señal. Pero hay un patrón llamado el “Desgaste del cuidador”. Un estudio realizado en Medellín por una investigadora de la Universidad de Antioquia, con cerca de 500 cuidadores familiares de la ciudad, usó la Escala de Zarit —uno de los instrumentos más utilizados en el mundo para medir qué tan pesado se ha vuelto el rol de cuidar— precisamente porque ese desgaste es más común de lo que parece, y no siempre se nota a tiempo.
Lea: Cómo preparar a tu familia para el ingreso a un hogar de tu adulto mayor.
Beatriz: “Las señales suelen ser simples: el cuidador principal ya no duerme bien, deja de hacer cosas que antes disfrutaba, o empieza a sentir que no tiene paciencia ni con quien más quiere. Cuando una familia me dice “es que ya no sabemos qué más hacer”, ahí ya deberíamos haber empezado antes.”
En la práctica, casi nunca es un solo síntoma dramático. Es más bien un patrón que se repite semana tras semana y que la familia termina normalizando, hasta que un día se da cuenta de que lleva meses así. Compartimos en esta tabla algunos ejemplos de la vida cotidiana que pueden dar indicios de que es necesaria la asesoría gerontológica.
| Lo que se ve en el día a día | Por qué es una señal | |
| El cuidador principal | Duerme mal o se despierta varias veces en la noche, más de lo habitual. Ya no tiene tiempo de ver amigos o hacer lo que antes disfrutaba. Se irrita con facilidad por cosas pequeñas, y después siente culpa por eso. Piensa “si yo no lo hago, nadie más lo va a hacer bien” | Agotamiento físico sostenido. Aislamiento social, uno de los primeros signos de sobrecarga. Sobrecarga por falta de red de apoyo. |
| La dinámica familiar | Las conversaciones terminan casi siempre en quién hace más o quién debería ayudar más. Un hermano o hermana se siente juzgado por las decisiones que toma sobre el cuidado. | Conflicto por un reparto desigual del cuidado. Tensión y culpa cruzada entre hermanos. |
| El adulto mayor | Empieza a evitar pedir ayuda “para no ser una carga” | Riesgo de aislamiento y malestar emocional en él mismo. |
¿Cómo es una sesión de asesoría gerontológica en la práctica? ¿Es en el Hogar o pueden ir hasta la casa?
Ambas opciones existen, y la diferencia principal frente a la asesoría individual es a quién está dirigida.
Beatriz: “Muchas familias prefieren la primera sesión aquí, en el Hogar, para tener un espacio neutral. Pero si la situación lo amerita, vamos hasta la casa. A veces ver el entorno real cambia por completo cómo entendemos el problema.”
| Asesoría gerontológica individual | Asesoría gerontológica familiar | |
| ¿A quién va dirigida? | Al adulto mayor directamente. | A los familiares o red de apoyo. |
| ¿Dónde se realiza? | En la sede del Hogar o a domicilio. | En la sede del Hogar o a domicilio. |
| Ambiente cotidiano | Familiar, cercano, con dinámica de convivencia real | Más institucional por necesidad operativa |
Después de 18 años en esto, ¿qué ha cambiado en su forma de acompañar a las familias?
Beatriz: “Los años los que te enseñan a leer lo que una familia no dice en la primera cita. Llevo 18 años acompañando adultos mayores y sus familias, y eso me ha enseñado que cada caso tiene su propio ritmo, no hay una fórmula única que sirva para todos. Uno aprende a escuchar más allá de la pregunta que traen, porque casi siempre detrás hay otra pregunta más difícil de hacer en voz alta.”
Para cerrar, ¿qué le diría a una familia que está dudando en pedir este tipo de ayuda?
Beatriz: “Que pedir ayuda no es un fracaso, es lo contrario. Casi ninguna familia llega preparada para esto, a nadie nos enseñan a acompañar a un padre o una madre que envejece. Mi invitación es simple: antes de llegar al punto de agotamiento, hablemos. Muchas veces una sola sesión ya cambia la forma en que la familia entiende lo que está viviendo.”
Si en tu familia sienten que están llegando a ese punto, en el Hogar Sagrada Familia pueden agendar una primera asesoría gerontológica familiar, presencial en nuestra sede en Laureles o a domicilio.
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